
Y mira que me lo habían dicho mis Maris: " si es que no puedes seguir así, vas a explotar y va a pasar algo gordo". Y ahí es donde surgen hipótesis de futuro, porque todas los amigos son videntes de lo tuyo pero no de lo suyo:
- Mari-coletas: es que te hubiese sido mejor darte a las drogas y no a los tíos.
- Mari-jeans: ¡pero qué bruta, maricona!. Mira, Zuci, piensa lo del lesbianismo. La gente cuando cambia radicalmente encuentra grandes cosas y triunfa.
- Mari-on-the-rocks: yo paso de darte consejos. Sabes que estoy de vuelta de todo y desencantado con la sociedad.
Sí, ayer tocaba velada con mis amigos gays (punto para los que habéis estado rápidos). Siempre que estoy como al borde de un caos total acudo primero a ellos, luego a mi hermana Susana, después mis amigas y compañeras de trabajo, y, en último caso, me meto a monja (paso este que aún no he llevado a cabo porque los filtros anteriores me van haciendo entrar en razón.
Todo viene por el maldito amor, ese amor de pareja que buscas hasta en la cola del Starbucks o pensando en cómo será ese nuevo compañero de trabajo. Vamos por la vida buscando a un tío que sea para siempre. Al principio todo es tan maravilloso que te pones tan "maricona" (mis Maris no se enfadan y espero que la audiencia tampoco) que no dudas en pensar: "éste es el definitivo". Luego se lo cuentas a todos tus allegados y ahí es cuando todo empieza a cambiar, como si fueras gafe. Lo que me pasa es que me entrego a lo perra, y luego como perra me echo a llorar.
El último fue Gregorio. Lo conocía desde siempre: colegio, facultad... y era de esos tíos que sabes que podrías llevar con él una vida de pareja buena, pero tienes miedo y no te atreves a decidirte por si todo acaba mal y pierdes a un amigo (esto que a las tías nos interesa y a algunos tíos también, pero sólo son un 0,001% en estos momentos). Fue cuando volvió a la ciudad en el momento en el que nos cruzamos y tomamos un vino en una terraza, con día apacible y el máximo de relajación que se puede tener. Me contó que se había casado y divorciado, razón por la que se volvió.
La cosa es que nos seguimos viendo y acabamos saliendo, hacía ya 6 meses. Todo bien, yo feliz y él también. Pero el volver de vacacione lo mandó todo a la mierda. Cambió su actitud y ya le parecía que lo agobiaba en todo momento. Bueno, es que un día se fue y estuvo desaparecido durante toda una semana, y sin manera de localizarlo. Me puse en lo peor para mí, que no es la muerte sino: "ha encontrado a otra. O a otro y a ver cómo compito yo con un tío que sabe lo que le gusta a los hombres porque él es hombre". Volvió y me soltó que estaba triste y como quería soledad no quería molestarme con actitudes de autista. Me lo creí por perra.
Pero ya esto lo volvió a hacer otras veces y yo le dije que así no podía seguir, que me contase sus problemas y no se fuera. Gregorio cogió su cazadora (Belstaff, el muy cabrón) y me dijo: "ya vendré por todo lo mío. Adiós!!!"
Y ahí me teníais a mi con la expresión congelada y sin poder llegar a creerme esto que me había pasado. Pero después de este último desamor ya he llegado a la conclusión, gracias a las Maris, las copas, y la Reinona aquella que me pasó un poco de su maquillaje que llevaba en los postizos de cadera, de que no voy a volver a buscar al hombre con el que pueda vivir hasta el resto de mis días. Voy a buscar sexo cuando lo necesite, que yo estoy buenísima!!!!. Voy a ser independiente sentimental, y si triunfo escribiré un libro de autoayuda y conformaré un nuevo grupo social al que las multinacionales tendrán que mimar: LAS INDESENTI.
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