Atención: sólo si eres más de corto que largo plazo podrás entrar en la aventura.

domingo, 25 de noviembre de 2007

¿VAS A DECIR LAS COSAS ALGÚN DÍA?


Es cierto. Un defecto mío que arrastro desde que tengo uso de razón es que siempre me callo en situaciones en las que debería decir las cosas para no provocar malos entendidos que luego crecen como bizcochos con sobredosis de levadura.
El titular de mis últimos acontecimientos podría ser: "TENGO NOVIO". Luego pasaría a explicar lo que me ha llevado tenerlo y los lectores concluirían pensando que soy gilipollas por, precisamente, no decir las cosas.
Alejandro ha quedado justamente hasta hoy por la mañana. Y porque tenía una comida ineludible que sino lo tengo de inquilino como mi tía, pero éste con derecho de pernada. No han sido malos momentos. Alejandro es un hombre por el que suspiraría toda mujer (hetero), pero yo quiero estar con su padre. A ver, que el hijo también tiene muy bien encaminada la vida como director de la fundación del banco de su padre y que su vida social es tremenda... ¿Por qué me he encaprichado con Fernando?. ¡Si es que ni con sesiones e hipnosis me voy a olvidar de él!. Y menos ahora que tengo posibilidades de entrar en esa familia.

El día de ayer fue de lo más activo. Me invitó a desayunar a uno de las cafeterías más chic de la ciudad. De esas por las que pasas y te dices: "algún día entraré y derrocharé en café con tartas diversas. Y para llegar a fin de mes macarrones del Dia". Un lugar exquisito, un café como nunca había probado. Alejandro en todo momento atento; que si quería más tarta de Selva Negra, que si necesitaba otra servilleta ya que la mía estaba un poco manchada. Hasta me dio un beso en la mano en pleno desayuno que, debo confesar, me derritió. Más tarde era obligada la visita a un museo. Me explicó sus cuadros favoritos y se notaba cómo le gustaban. Hablaba con mucho sentimiento. Paramos en un supermercado:
- Venga, te voy a cocinar algo de comer.
- No me digas que también cocinas. Chico, estoy empezando a ver que eres todo un partido.
- Bueno, soy un aficionado. Pero le pongo mucho amor. Y con amor las cosas siempre salen bien.
Esa última frase me hizo cambiar la cara porque, ¿y si estaba enamorado de mí?. "Vamos a ver, Azu, está enamorado y hasta las trancas"; "bueno, no hacía falta decirlo así" (tengo mucho diálogo interno con mi conciencia).
Aquí viene lo bueno. De camino a casa, atravesamos un parque. Íbamos muy juntos pero no de la mano. Una señora se acercó y nos ofreció unas flores:
- ¡Qué novios tan guapos!. Tomad, estas camelias son para vosotros. Por guapos - sonreía la mujer.
- ¿A qué hacemos muy buena pareja?. Pues yo creo que con estas flores hasta le podría pedir matrimonio. Y con usted de testigo - se apresuró a decir Alejandro.
- ¡Uh!, pero qué alegría que la gente joven se ame y no se anden pegando, ni drogando. Y esos que abandonan niños son peor que Satanás - dijo la señora, a la que de repente se le cambió la expresión del rostro.
¿Niños abandonados?, ¿matrimonio?, ¿pareja?. ¡Dios!, con lo único que estoy de acuerdo es con lo de guapos. Y ya veis que allí estaba yo escuchando, y sin decir nada. Soy tonta de remate. Porque si me hubiese atrevido a decir algo en tono diplomático como: "aún nos estamos conociendo", "es muy amable pero sólo hace como unas dos semanas que nos conocemos y hemos follado más que hablado si me descuido". Pero me tuve que callar y el destino aún me tenía preparada otra sorpresita.
No me extrañaría que todo esto estuviese preparado por este hombre. Que le hubiese pagado a la señora para soltar esa parrafada de halagos. Y peor, que su padre fuese el artífice de todo esto porque como ha visto que el gatillazo le venía a decir que estaba mayor pues le dijo a su hijo que me conquistase porque yo no me merecía permanecer en la oscura tristeza de mi alma. Fernando piensa en todo... Estoy fantaseando más de lo normal.
Al dejar a la señora, Alejandro no dudó en cogerme de la mano y darme un beso en la mejilla. Entonces ya está, ¿somos novios?.
"Yo no quería"; "eso te está bien por muda"; "pero para cuándo quería hablar ya era tarde. Haría quedado tan mal"; "no es cuestión de quedar bien o mal, es cuestión de que a ti te venderían hasta un Gucci falso sabiendo que es falso y por el precio de un auténtico".
Después de esta lucha con mi conciencia volví a la Tierra y ya estábamos llegando a casa. Estaba mi tía Engracia:
- Tía, pensaba que estarías en la aldea.
Y Alejandro hizo otra de esas escenas que me dejaron K.O.:
- Hola, soy Alejandro. El novio de Azu.
- ¡Pero, qué alegría!. Y tú sin decirme nada. Mira, me iba a ir dentro de un rato pero casi me quedo y me lo contáis todo. No molestaré, ¿verdad?.
Joder, la bola sigue creciendo. Ya me veo delante del altar y yo sin comerlo ni beberlo.
La comida transcurrió con normalidad. Mi tía encantada con él, y él derrochando encanto en todo momento. Yo me evadía mirando al techo e imaginándome en distintas situaciones demostrando mi gran defecto:
- Que me ingresan por una apendicitis, se equivocan y me van a cambiar de sexo. Yo lo sé pero, claro, no puedo decir nada.
- Que han matado al Rey y yo soy el único testigo que vio a los asesinos y no me atrevo a decirle nada a la policía.
- Que.. Uy, tengo que volver a pintar el techo que ya tiene esas manchas tan antiestéticas.
O sea, que tengo novio y todo el mundo que lo sabe está encantado de la vida. Yo no lo acabo de ver. Tampoco creo que le hubiese dado alas. ¡Dios mío, le dejé besarme en la mano!, ¡le dejé quedarse otra noche en mi casa!, ¡ le dejé cogerme de la mano!. Soy una puta culpable.
- Azu, cariño. Acabo de llamar a tu madre para decirle la buena noticia. Ya sabes que quiero que os volváis a hablar, y creo que esto es lo que hacía falta para que os reconciliéis.
- Gracias, tía. Voy a fregar.
- No te preocupes, cariño. Ya lo fregaremos después juntos. Juntos es más divertido.
¿Me ha llamado cariño?. ¡Tengo que parar esto como sea!. Ya está, finjo mi propia muerte pero me voy a Tijuana: "muy bien, escapar es lo mejor. y, ¿por qué Tijuana?", "no sé, es lo primero que se me ha ocurrido", "menos mal que no sueles pasar a la acción porque sino no sé lo que habría sido de mí".

Ahora mismo ya lo debe saber toda mi familia. Hasta Sole lo sabe. Fui a timbrarle hoy por la mañana ya que hacía unos días que no la veía. Y, nada más abrir:
- Hola, soy el novio de Azu.
Genial, ahora vayamos piso por piso, incluso cojamos la guía y llamemos a todos y cada uno de los habitantes y digámosles la buena nueva.

Estoy acabada. Tendremos hijos y no los querré porque no los quería tener pero como no hablo pues ahí estaré.
Fernando, te necesito. Sálvame.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mira, yo soy carne de que pase lo mismo que Azu, que a veces me quedo callada que parezco parva.

Anónimo dijo...

Yo me identifico más con lo de comer macarrones en el Dia para llegar a fin de mes, aunque no negaré mi falta de personalidad para decir de vez en cuando que "no". Ánimo!
Un saludo ^_^