El día de hoy aún no ha acabado pero ya es seguro que tardaré en olvidarlo. Es posible que esperéis la resolución de la apuesta de Sofía. Lo contaré con brevedad porque mi jornada no ha tenido desperdicio.Laura llegó con el suficiente tiempo como para que le indicara su papel en la visita: "no hacer nada, pero tampoco estar de brazos cruzados". Puede resultar difícil de entender pero en la práctica es sencillo. La visita llegó puntual a su cita: 10:30. Sofía estaba alucinante, hasta creo que Nuria cambió su concepción sobre ella. Todo era silencio al paso de los jefazos pero a Renée no se le había visto. Valeria, como estaba en la recepción, lo vio entrar y nos juró que sí que estaba. Y Sofía que ya se mojaba las bragas pensando en el encuentro. Al rato se encerraron en la sala de juntas los directivos y a mi me tocó reservar mesa para las 14:00 y pedir el desayuno para todos ellos. Una vez terminé y la oficina volvía a su "orden" habitual, me fui a reunir con las chicas a la salita.
- Tranquila, Sofía. Hija, ya aparecerá el Renée ese y surgirá tu oportunidad- esto lo decía Diego entre sonrisas de felicidad porque, al fin y al cabo, había esperanzas de que el chico éste fuese gay.
Valeria apareció y sentenció el momento:
- Yo lo vi entrar, así que si no está en la sala de juntas con los demás... Ay, que está medio escondido y nos vigila. Yo me vuelvo a mi puesto.
El miedo nos invadió y nos pusimos a trabajar. Me di cuenta en ese momento de que Laura no estaba por ningún sitio. Y me puse a buscarla. Todos se dieron cuenta y decidieron ayudarme. Ya sería mala suerte que la pillaran vagueando en su primer día en serio. No quedaba ningún sitio por mirar. Bueno, casi ninguno. Marisa llegó para ponerse a trabajar y dijo:
- Joder, ruidos en la habitación donde me cambio. Como sean otra vez ratas yo pido una subida de sueldo y un extra por "convivencia no deseada".
Ahí se resolvió todo. La plantilla entera de la editorial delante de esa puerta y preocupados por una posible plaga de ratas en medio de tan importante visita. ¡Sorpresa!: Laura contra la pared mientras Renée, verticalmente, la estaba haciendo llegar al Paraíso en vuelo charter:
- Azu, te juro que yo no estoy haciendo nada- con voz entre jadeos.
- Joder, como que todo lo está haciendo el gabacho. Pedazo culo que tiene. Sofi, no me extraña que te lo quisieras beneficiar tú. Yo me espero a limpiar más tarde que no me gusta lo del "coitus interruptus". Y lo digo por experiencia que cuando vivía mi suegra nunca se acababa un polvo en mi casa. Ni yo con mi marido, ni mi hija con sus habituales.
Sofía y Diego se quedaron de piedra. Eran los perdedores a su manera. El dinero ganado decidimos dejarlo de bote para el café.
Los acontecimientos fueron fugaces: Laura era otra (ni de su novio se acordaba), y Renée decidió que ya era hora de necesitar una secretaria si tan jefe era. Total, que Laura consiguió trabajo y amor en un mismo día. Se nos va a París y yo me quedo sin chica de prácticas. Lo mejor de todo es que no creo que me manden a nadie porque ya están todas bien colocaditas.
Con la movida de la mañana me decidí a llamar a mi amigo Jorge. Es mi mejor amigo. Lo conozco desde el instituto y es gay. Somos la típica relación de amiga en vías de ser "Mariliendres"con chico gay. Si hasta pasé por una fase de enamoramiento hacia él que aún hoy no creo que haya pasado del todo. El caso es que en breve se casa y anda preparando la boda. Quedamos para comer en el centro y así me contaba como iba todo. Quiero mucho a Jorge y sabía que se iba a casar él antes que yo (me conozco demasiado). Él es mi Mari-jeans, del que ya hablé. Es diseñador de ropa y es tan bueno diseñando jeans que trabaja desde casa. La multinacional se lo permite todo.
- Zuci, ¡pero qué linda!. Es que cuando llevas días sin llorar se te nota un rostro más luminoso. Cari, nos sentamos en el centro que si me pongo en la ventana no voy a dejar de mirar el coche. Creo que le soy infiel a Richard con mi propio coche. Pero sólo es una infidelidad de contemplación, que el tubo de escape no está sucio por mi culpa. A menos que sea sonámbulo y...
- Basta, Jorge. Que ya me haces imaginarme cosas. ¿Como va todo?. ¿La boda te sigue creando pesadillas?
- No. Mira, hemos decidido que...
En ese breve instante en que paró a beber un poco de vino pensé: "que ya no se casan, que se dejan". No tanto porque yo ame a Jorge, que es algo que he asumido, sino porque Richard no me traga. Os lo juro.
- ... de la boda se encarga una agencia de éstas que hay tantas de repente. Vivimos más relajados. Pero ten en cuenta que tú vestido lo diseño yo. Eso a veces me trae pequeños agobios.
No es que Richard me caiga mal, es que yo no acabo de caerle bien del todo. Se ha formado una imagen de mí errónea porque siempre me pilla en momentos en los que cualquiera podría pensar: "es gilipollas". Richard es inglés y una persona muy calmada. Los sobresaltos lo dejan un tanto contrariado. Como ejemplo el día que volvieron de sus vacaciones a China y yo estaba en su casa cuidando del gato que tienen en común. Intenté bañarlo pero se me rebotó y, justo en el momento que abren la puerta me encuentran a mi empapada de agua, con un pez de goma en la boca intentando gritar, mientras el gato estaba colgado de la lámpara. Jorge se rió porque me conoce y sabe que todo lo que me pasa tiene lógica explicación; pero Richard puso el grito en el cielo por lo que veía y porque el gato estaba en una lámpara de hacía no sé cuántos siglos y que era herencia familiar.
Por este tipo de cosas Richard no me tiene en muy buena estima.
La comida transcurrió sin problemas. Hablamos de las últimas cosas que nos habían pasado (yo ganaba por goleada por lo de estos días), y Jorge dice:
- ¿Tienes qué hacer por la tarde?
- Nada, estoy libre porque con la visita esta mi jefe me ha dado la tarde libre. No le hacía falta. Pero ya verás mañana la de cosas que tendré encima de mi mesa.
- Es que hoy inaugura la exposición Richard. Me encantaría que estuvieras allí. Richard lo agradecerá.
Me tomé la copa de vino de golpe y mis ojos contenían todo el pavor del mundo:
- Zu, que Richard no te odia. De verdad. Pero si se apenó cuando lo de Gregorio.
- No lo tengo claro. Siempre lo hago enfadar con mis meteduras de pata. Acuérdate de la última.
- Reconozco que el día ese que derramaste el café y te pusiste a limpiarlo con lo que tú creías que era un paño...
- Un documento en pergamino de un antepasado suyo noble, Jorge. Es que lo destrocé.
- No te guarda rencor, cari.
Entre el vino y la labia de Jorge, me convencí. Fui a casa, me puse un modelito chic-vanguardista y me fui a la galería. Estaba llena de gente. Los cuadros de Richard se mezclaban con fotografías, campo en el que se estaba iniciando y que por eso era tan importante la exposición de hoy. Todo iba sobre ruedas. Estaba relajada y Richard se mostró encantador conmigo. No había problema:
- Azucena, me alegra ver que poco a poco vamos limando asperezas. Es muy importante para mi pero,sobre todo, para Jorge. Esto va de maravilla. Y en señal de agradecimiento quiero regalarte una de mis obras. La que quieras. Date una vuelta y me dices. Discúlpame, pero es que acaba de llegar la directora del Museo de Arte Contemporáneo.
Deambulé sola por la sala, copa en mano. Me despisté mirando el sombrero de una mujer y me tropecé. Me mordí la lengua y me rompí el tacón. Hasta aquí el típico tropiezo. Y el colofón final, como no, lo di yo.
Me decidí por un cuadro que me conmovió. Abstracto, pero me hizo pensar en el alma humana y lo complicado de su entendimiento. Cojeando me dirigí la grupo donde estaba Richard y Jorge:
- Hola. Dichad, ya me decidí. Hay un cuaddo que me ha guztado hazta emocionadme. Ez eze, donde la zeñoda del zombdedo.
Todos me miraron con cara de "pobre pailana". Con la lengua dolorida ya me diréis cómo hablar mejor. La cara de Jorge estaba a punto de estallar, pero de risa. En ese momento me di cuenta de que lo peor no era mi aparente cogera y mi fatal dicción:
- Azucena, por Dios. Eso que tú quieres es una mancha de humedad en la pared. Jorge, por favor llévate a esta terrorista del arte actual.
Sí, es muy sabia esa frase: " No se puede caer bien a todo el mundo, y al que le caigas mal dalo por perdido".
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